¿Quién está detrás del fuego? Desenmascarando el 99% de los Incendios Forestales y la Verdad del otro 1%
- Francisco Javier Ovalle Reinoso
- 13 nov
- 5 Min. de lectura
Cuando las llamas arrasan nuestros bosques, un dato se repite machaconamente: "El 99% de los incendios son causados por el ser humano." Esta cifra, si bien es cierta, a menudo nos lleva a una conclusión simplista y errónea: que la gran mayoría son actos de maldad pura. Por eso, seré repetitivo y reiterativo. Es hora de desarmar ese porcentaje y entender la compleja gama de responsabilidades que hay detrás de los incendios.
Para entender la magnitud del problema, primero es útil incorporar algunos términos al debate, conceptos que a menudo escuchamos en el contexto de la emergencia y que no siempre entendemos, por ejemplo:
Combustible: Todo lo que puede arder como hojas secas, ramas, pasto, matorrales. Es la materia prima del fuego. Su tipo y cantidad definen la velocidad y el tamaño del incendio;
Carga de Combustible que es la cantidad total de material combustible presente en una unidad de superficie (ej. por hectárea). Es clave para los bomberos y brigadistas. Una alta carga de combustible predice un incendio más violento y difícil de controlar;
Carga de Fuego: que se refiere a los grados de calor que genera un incendio versus la velocidad de desplazamiento de las llamas. No es lo mismo un incendios de pastizales que un incendios de matorrales ni menos con uno de bosques.
Incendio Forestal: es aquel donde se ve afectada una gran cantidad de vegetación habitualmente en libre combustión descontrolada con presencia en matorrales, arboles y bosques.
Incendio de Pastizal: es aquel donde la carga de combustible es mínima, como su nombre lo dice, principalmente de pastos o gramíneas. Su avance es rápido, pero su carga calórica o de fuego es mínima.
Interfaz Urbano-Forestal (IUF) es la zona donde la ciudad o las viviendas se encuentran directamente con el bosque o la vegetación silvestre. Aquí es donde el incendio de pastizal se transforma en forestal y se convierte en un riesgo directo para la vida y las estructuras. Es la zona de máxima vulnerabilidad porque además habitualmente tiene presencia de micro- basurales que hacen que la combustión libre sea mas peligrosa.
Acción y Omisión; Ambos factores humanos
No toda acción humana es sinónimo de intencionalidad. La responsabilidad se mueve en un amplio espectro que va desde el delito hasta la más pura distracción, por eso se habla de que los Incendios Forestales tienen origen por la Acción del ser humano o por Omisión del ser humano.
Acción Premeditada: La llama de la Intencionalidad.
Aquí es donde hay que hacer claras diferencias. El factor intencionalidad es un accionar que fue pensado, planeado y ejecutado. Dentro de esta categoría, la ley (y la psicología) distinguen dos figuras:
El Pirómano: La Fascinación Enferma.
No actúa por ganancia o venganza, sino impulsado por una patología. Siente una fascinación incontrolable por el fuego y el espectáculo que provoca (las luces de emergencia, el humo en la noche). Su motivación es interna y su acto, un grito de auxilio emocional. Por eso no siempre los autores de un incendio son Pirómanos, no todos tienen esta patología que por lo demás debe ser demostrada científica y medicamente en tribunales. En un juicio, argumentar impunidad por interdicción asociada a una enfermedad mental, debe siempre ser corroborado.
El Incendiario: El Fuego como Herramienta.
Este tipo de intencionalidad sí actúa con un propósito claro y no patológico. El fuego es un instrumento para lograr un fin. Sus motivaciones son externas y a menudo delictivas: dañar a un vecino o a una empresa como el caso de algunos atentados en el sur de Chile; ocultar un crimen; despejar un terreno para cambiar su uso (urbanístico, agrícola o forestal) o; conseguir mas horas de trabajo como se pudo comprobar en varios casos en Chile tanto en brigadista forestales de empresas privadas o como los casos asociados al Cartel del Fuego en España.
Omisión: El Factor Olvido, Negligente y Descuidado
Aquí se encuentra la mayor parte de ese 99%. La omisión es la falta de acción o cuidado necesario. Es el fuego que no se quiso encender, pero que se permitió nacer por un error y se podría dividir en tres tipos de faltas:
Negligencia: El Riesgo Conocido e Ignorado.
Es encender un fuego o realizar una actividad sabiendo perfectamente el riesgo que implica, pero sin tomar las medidas preventivas. Es el "me da pereza" o el "nunca pasa nada".
Ejemplo: Quemar rastrojos con viento fuerte, o no limpiar la vegetación seca alrededor de una zona de soldadura. Es saber que un cable está mal, y no repararlo.
Imprudencia: El Fuego de la Ignorancia.
Se trata del actuar sin tener el conocimiento ni la información suficiente sobre el riesgo. Es el acto de quien prende una fogata o hace una quema sin saber cómo funciona un cortafuego o cómo evaluar las condiciones del clima. Es hacer algo grande, sin las herramientas mentales para controlarlo.
Impericia: Fallo por Falta de Habilidad.
Esto implica encender un fuego (o usar el fuego como herramienta de control, como el contrafuego) sabiendo que los recursos son inadecuados o que no se tiene la habilidad suficiente para la tarea. Es un error de juicio profesional: un recurso mal utilizado o una técnica mal ejecutada.

El 1% Natural: Cuando la Naturaleza Enciende la Mecha
Aunque la cifra es pequeña, el 1% de los incendios son causados por fenómenos que escapan a nuestro control. Este es el fuego genuino, el que ha ocurrido en la Tierra desde siempre, pero que hoy se vuelve más peligroso por el cambio climático. Básicamente en Chile y en general en los climas mediterráneos encontramos solo dos factores naturales.
Tormentas Secas y Rayos:
Es la causa natural más común. Las tormentas secas se caracterizan por producir rayos pero muy poca o nula precipitación. El rayo impacta la vegetación seca y, sin la lluvia para apagarlo, la ignición se produce y el fuego comienza a propagarse. Estos incendios suelen iniciarse en lugares remotos y de difícil acceso.
Actividad Volcánica (El Caso Menos Común):
Aunque son la causa menos frecuente de incendios a nivel mundial, la lava, las rocas incandescentes o el flujo piroclástico resultante de una erupción volcánica pueden ser una fuente directa de ignición para la vegetación colindante. Su ocurrencia depende de la cercanía del bosque al volcán activo y también de que tipo de volcán se trate.
Al final, cuando hablamos de que el 99% de los fuegos son humanos, estamos hablando de un profundo déficit de responsabilidad. Dejemos de lado la simplificación y enfrentemos la verdad: mientras una minoría tiene intenciones criminales, la mayoría de los fuegos nacen de nuestra falta de cuidado, conocimiento o atención.
El 1% restante, las causas naturales, nos recuerdan que el fuego es parte del ecosistema. En conjunto, es un recordatorio urgente de que la prevención comienza con la conciencia en cada uno de nosotros. Las características de esas tormentas poco habituales son básicamente caída de rayos, sin estar asociadas a lluvias torrenciales o temporales intensos. En reiteradas ocasiones se han captado imágenes de rayos cayendo sobre árboles en áreas urbanas y hace unos días ahora a finales de 2025, la Conaf confirmó que un incendio forestal en Puerto Montt, tuvo su origen en uno de estos rayos.

Ahora bien, el tiempo y la misma naturaleza siempre dan la razón. No se puede prevenir algo que no se conoce como se inicia. Por eso la investigación de incendios es tan importante.
Siempre intenté persuadir a los servicios de emergencias en incendios a extender su radio de acción con la investigación, sugerí y lo sigo haciendo, que un buen inicio sería investigar los incendios de pastizales. La respuesta siempre ha sido la misma. No hay recursos, no vale la pena, no se justifica, no tiene sentido. Entonces, mientras eso no ocurra, mientras no se tome en serio la investigación de incendios forestales y de pastizales, seguiremos en campañas inoficiosas escuchando a Fiscales decir que el incendio se propagó porque se calentó un fierro..
Francisco Javier Ovalle Reinoso Perito Investigador de Incendios Forestales



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