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El Enigma del Caribe. Más allá del Petróleo: ¿Por qué Venezuela sí y Cuba no?

  • Foto del escritor: Francisco Javier Ovalle Reinoso
    Francisco Javier Ovalle Reinoso
  • hace 4 días
  • 4 Min. de lectura

Tras la reciente captura de Nicolás Maduro y el anuncio de que EE. UU. "gestionará" la industria petrolera venezolana, surge la pregunta inevitable: si Cuba está a solo 140 kilómetros de Florida y posee recursos críticos, ¿por qué Washington no ha cruzado esa frontera con la misma fuerza?

La falacia de que "Cuba no tiene nada"

Desconfiar de quienes dicen que Cuba es solo azúcar y playas es un buen ejercicio. Cuba posee una de las mayores reservas mundiales de níquel y cobalto. Estos no son "simples minerales"; son los ingredientes principales para las baterías de los autos eléctricos y la tecnología del futuro.

Sin embargo, hay una diferencia de peso que prima en la actualidad. El petróleo es el motor que mueve al mundo HOY. Quien controla las reservas de Venezuela tiene un asiento en la mesa que decide los precios globales de la energía.

Los minerales de Cuba son valiosos para el futuro, pero el petróleo de Venezuela es poder inmediato en el presente. Para EE. UU., intervenir en Venezuela es como ganar la lotería hoy; intervenir en Cuba es como comprar una acción que podría subir en diez años.

El "Escudo Ruso" y el riesgo de una chispa global

Aquí es donde el análisis debe ser frío: intervenir en una isla no es lo mismo que en un país continental.

  • Mientras que en Venezuela el apoyo de Rusia y China ha sido principalmente financiero y de asesores, en Cuba la relación es mucho más profunda. Recientemente (a finales de 2025), Rusia ratificó acuerdos de cooperación militar que incluyen ejercicios navales y tecnología de espionaje en suelo cubano.

  • EE. UU. recuerda bien la crisis de los misiles. Tocar a Cuba es tocar directamente la puerta de Moscú. Una intervención militar en la isla podría escalar a un conflicto con potencias nucleares mucho más rápido de lo que ocurriría en la selva venezolana.

Donald Trump ha sido claro en sus declaraciones más recientes: considera que Cuba "caerá por su propio peso".

  • En Venezuela, EE. UU. ha intentado (con éxito dispar) construir figuras de oposición. En Cuba, el control estatal es tan hermético que no hay un "Gobierno en espera" listo para tomar el control. Invadir sin un plan de salida es una receta para el desastre que Washington quiere evitar.

  • La política interna de EE. UU. juega un papel crucial. Para un político estadounidense, intervenir en Cuba es un arma de doble filo con el votante cubano-americano. Venezuela, al ser un tema más "nuevo" políticamente, permite acciones más agresivas sin el riesgo de fracturar un bloque electoral tan sensible.

¿Es Cuba más o menos atractiva"?

Desde el punto de vista militar, Cuba es una pesadilla logística. Es una isla con una población entrenada para la resistencia civil desde hace décadas. Venezuela, aunque extensa, tiene una infraestructura petrolera concentrada que es más fácil de "asegurar" y poner a producir.

Entonces, EE. UU. no interviene en Cuba no por falta de recursos o de "falta de democracia", sino por una cuestión de costo-beneficio. Venezuela ofrece una recompensa inmediata (petróleo) con un riesgo internacional manejable. Cuba ofrece una recompensa a largo plazo (níquel-cobalto) pero con el riesgo de una guerra mundial y un caos social interno que EE. UU. no sabe cómo gestionar.

 

Las intervenciones norteamericanas, rusas y cubanas.

 

Pero esto no es nuevo, Barack Obama fue en contra de Osama Bin Laden sin aprobación del Congreso; Obama intervino en Libia y la oposición terminó matando a Gaddafi, también sin aprobación. Joe Biden ordenó la operación donde murió un líder de Al-Qaeda en 2022, sin aprobación del Congreso y ahora Trump hizo lo mismo en Venezuela, sin aprobación del Congreso.


Ahora bien, en Panamá cuando EE.UU derrocó a Noriega, fue por el control del Canal de Panamá y en 1973 cuando la CIA interviene para derrocar a Salvador Allende, hubo dos razones fundamentales, el cobre y la ideología política; lo ocurrido tanto en el Chile de 1973 como en la Venezuela o la Cuba de 2026 el patrón es el mismo: Los países pequeños somos las piezas que las potencias mueven para no tener que pelear entre ellas directamente.



Se repite la historia y algunos se desentienden

En Chile lo hemos experimentado de la peor forma, aprendimos que el apoyo externo nunca es gratis. Chile recibió ayuda y apoyo en ambos bandos, pero a cambio nos convirtieron en un experimento de las potencias.


EE.UU usó a Chile para instalar un laboratorio económico y defender los intereses empresariales para la explotación del Cobre tras la nacionalización del recurso que implementó Salvador Allende apoyado por Rusia y Cuba;   Rusia, posterior a 1973, usaba a Chile para denunciar a EE. UU. en la ONU y quedar ellos como los "defensores de los derechos humanos" mientras en su propio país los violaban sistemáticamente; Cuba por su parte también usaba a Chile para probar que su método de "lucha armada" era el único que funcionaba, tratando de repetir su propia historia de 1959.


Si Cuba y Rusia enviaban armas o entrenaban a la resistencia, no era solo para quitar a un dictador, era para poner un sistema que a ellos les convenía. Si EE.UU. apoyó el golpe, no fue por el bien de Chile, fue para cuidar sus negocios, tal como ocurrió con Inglaterra y EEUU un siglo antes en la Guerra del Pacífico y la lucha por el Salitre.

Hoy ocurre lo mismo, pero ya es demasiado tarde. El barrio, lo hizo otra vez.

 
 
 

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