La Trampa del Pasaje en el Maule: Entre Disfraces Legales y Matemáticas del Abuso
- Francisco Javier Ovalle Reinoso
- 27 mar
- 3 min de lectura
Por: Francisco Javier Ovalle Reinoso
En las últimas semanas, los terminales de Curicó, Molina, Talca y Linares se han llenado de carteles improvisados en los parabrisas anunciando alzas de pasajes "a contar de mañana". El argumento de los gremios es siempre el mismo: el alza del petróleo. Sin embargo, tras esta explicación aparentemente lógica, se esconde una arquitectura de irregularidades que combina un "disfraz" legal permitido por la autoridad y una operación matemática que solo favorece al bolsillo del empresario, desangrando al usuario maulino.
El "Disfraz" Provincial: ¿Rural o Interurbano?
La primera irregularidad nace del Decreto Supremo N° 212. Esta norma es clara: para subir la tarifa en servicios urbanos o rurales, se debe avisar a la Seremi de Transportes con 30 días de anticipación (Art. 41 bis). Entonces, ¿por qué en el Maule las micros suben el precio de un lunes para un martes? La respuesta es técnica y perversa: el "disfraz interprovincial". Muchas líneas que operan como recorridos rurales —aquellos que la gente usa para ir al trabajo o al hospital entre comunas vecinas— se inscriben legalmente como servicios interurbanos.

Basta con que una micro cruce el límite entre la Provincia de Curicó y la de Talca para que, "mágicamente", se libere de la obligación de avisar con 30 días de anticipación. Al ser interprovinciales, se acogen a la libertad tarifaria total del Artículo 41, dejando a la Seremi de Transportes del Maule como un espectador pasivo que, bajo el discurso de la "libre competencia", permite que el usuario quede en la más absoluta indefensión.
Sin embargo, la respuesta entregada por la autoridad de Transporte en el Maule, fue particularmente curiosa:

Aqui hay dos explicaciones, puede que la persona que respondió confunda "Rural" con "Interurbano". Como analizamos antes, si el bus cruza de una provincia a otra (ej. Molina a Talca), legalmente es Interurbano (Art. 41), y esos efectivamente no tienen que avisar. Pero si el servicio es Rural (dentro de la misma provincia o menos de 200 km), la ley los obliga a avisar. La otra opción es simple, omisión por conveniencia, porque al decir que "pueden subir las tarifas sin avisar", la Seremi se ahorra el trabajo de fiscalizar y procesar miles de notificaciones de alzas en un mes de crisis. Es, básicamente, lavarse las manos ante el abuso.
La Falacia del 40%: Una Estafa Matemática
Pero el abuso no es solo legal; es contable. Los gremios suelen decir: "Si el petróleo sube un 40%, el pasaje debe subir un 40%". Esta premisa es una falacia económica profunda que cualquier análisis de costos desmorona en segundos.
El combustible es un gasto por máquina, pero el pasaje es un cobro por individuo. Hagamos la aritmética que el gremio no quiere que usted vea: Si un bus rural en el tramo Molina-Curicó gasta, por ejemplo, 10 litros de petróleo en una vuelta y el precio sube $100 por litro, el costo extra para el dueño de la micro es de $1.000 pesos por el viaje completo. Sin embargo, si ese mismo bus lleva 40 pasajeros y a cada uno se le sube el pasaje en $400, el empresario recauda $16.000 adicionales. Costo extra real: $1.000; Recaudación extra: $16.000; Ganancia neta injustificada: $15.000 por vuelta.
En términos simples: con que solo los primeros tres pasajeros paguen el alza, el costo extra del petróleo de todo el bus ya está pagado. Los otros 37 pasajeros están financiando un ingreso extraordinario que no tiene relación alguna con la crisis, sino con un aprovechamiento desmedido.
Si un dirigente argumenta que existen otros costos (como neumáticos o sueldos), la pregunta es inmediata: ¿Por qué vinculan el alza exclusivamente al petróleo si el prorrateo básico no resiste análisis?
Mientras en Santiago existen perímetros de exclusión y fórmulas matemáticas (polinomios) para ajustar tarifas con justicia, en la Región del Maule seguimos bajo la ley de la selva. La autoridad no puede seguir actuando como "coordinadora" de abusos; es hora de que la Seremi de Transportes cuestione estos disfraces legales y exija una transparencia real en los costos.
El bolsillo del maulino no puede seguir pagando el 100% de un alza de combustible que, en la práctica, se paga con menos del 10% de la carga del bus. No es ajuste, es abuso.



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